Ponencia PCT R. Dominicana


Carlos Marx: Militante e Internacionalista.

Se cumplen 200 años del nacimiento de Carlos Marx, el fundador junto a Federico Engel, del socialismo científico, la teoría revolucionaria de la clase obrera y su partido, el Comunista Marxista- leninista.
En el transcurso de este año, 2018, en todas las regiones de la tierra, partidos comunistas, universidades y personas progresistas, han organizado actividades conmemorativas sobre Carlos Marx; en las que se han destacado la integralidad, y en casos facetas, de la vida y la obra de este gran pensador revolucionario.
Porque a este gran revolucionario se le puede valorar como filósofo, o como economista, o como militante del socialismo.

O lo mejor, se le puede valorar como un militante y científico, que integró de manera coherente e integral esas tres vertientes a la teoría por él cofundada: el Marxismo- leninismo.

I.- Y en este aspecto es de destacar una cualidad de Marx, su nobleza y honestidad intelectual.

Carlos Marx reconoció lo más avanzado que había creado el pensamiento humano hasta mediados del siglo XIX, y erigió sus aportes a partir de reconocer lo que había de avanzado en la filosofía alemana; en la economía política inglesa y en el socialismo francés, las tres fuentes, dice Lenin, que integran el Marxismo- leninismo.

Es decir, nada hay de sectario ni de estrechez intelectual en Carlos Marx. Su pensamiento no es de ninguna manera arrasar con todo lo anterior, sino desarrollo de lo más avanzado todo esto, desde una nueva visión, materialista. Por ejemplo, la dialéctica de Marx no es la de Hegel; pero se apoya en los avances de este, y le da una connotación materialista de la que este carecía.

Y sobre la peculiaridad de los desarrollos científicos de Carlos Marx en la filosofía, la economía y la lucha de clases, la revolución y el socialismo, se pueden escribir libros, destacando su actualidad como fuente para interpretar la realidad y transformarla, tal y como él mismo señalara en la 11va. tesis sobre Feuerbach, cuando dijo: “hasta ahora los filósofos se han preocupado en interpretar al mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”.

En esta exposición, queremos destacar tan solo dos aspectos de la vida y la obra de Carlos Marx: el internacionalista, y el de luchador por la causa del socialismo y el comunismo.

II.- Con la época abierta por la Revolución francés, 1789, da inicio la formación los primeros militantes del movimiento obrero dando los primeros pasos a partir de la Revolución Industrial con centro principal en Inglaterra.  En Londres, Inglaterra, se había creado en 1840 la Liga de los Justos. Una organización que si bien no asumía de manera consciente la lucha de clases ni podía disponer de una teoría revolucionaria que condujera a la eliminación de las clases, en ese momento se planteaba la lucha por los intereses de los trabajadores, y puede decirse que en ese contexto lo hacía de manera radical, en las acciones y en los discursos. 

Pero  Marx, junto a Engels, fundan organizaciones para la Correspondencia Comunista en Bruselas, Londres y París con el propósito claro de  organizar a los trabajadores, y al mismo tiempo elaborar propaganda para orientarlos en la lucha de clases, contra la reacción y los gobiernos capitalistas.
Es decir, que ni Marx ni Engels fueron militantes de oficina, burócratas, que orientaban desde lejos a la clase obrera; ni fueron gente que se dedicaron a las prédicas filosóficas, distanciados del mundo obrero.
Por algo siempre fueron perseguidos por los gobiernos, y expulsados de varias ciudades.
No se puede desconocer esa característica de Marx, la del militante integral. Intelectual, pensador, elaborador de teoría; pero también la del organizador, propagandista y agitador en el seno de la clase obrero. Un militante integral.

De Marx se suele destacar que escribió El Capital, que dio una connotación científica a la ley del valor; que con su descubrimiento sobre la plusvalía, esencia de la explotación a la clase obrera por parte del capitalista, proporcionó un recurso de extremada importancia para la lucha de clases. Y así,  solo suele verse al científico de barba copiosa.

En una biografía que escribió sobre Carlos Marx, Lenin dice: “En la primavera de 1847, Marx y Engels se afiliaron a una sociedad secreta de propaganda, la Liga de los Comunistas, tuvieron una participación destacada en el II Congreso de esta organización (celebrado en Londres en noviembre de 1847) y por encargo del Congreso redactaron el famoso Manifiesto del Partido Comunista que apareció en febrero de 1848. En esta obra se traza, con claridad y brillantez geniales, una nueva concepción del mundo: el materialismo consecuente, aplicado también al campo de la vida social; la dialéctica como la doctrina más completa y profunda del desarrollo; la teoría de la lucha de clases y de la histórica misión revolucionaria universal del proletariado como creador de una nueva sociedad, la sociedad comunista”.

Afirma que tuvieron una participación destacada en la organización de ese congreso. Es decir, no estuvieron como personalidades que pensaban cosas, y las proporcionaban a la clase obrera para que actuara.  En ese congreso actuaron en la teoría y en la práctica.

Antes de la aparición del Manifiesto Comunista, habían editado una  revista llamada Comunismo. En cuya primera página sintetizaron la visión internacionalista de su militancia: “Proletarios de todos los países ¡Uníos!”.

Disuelta la Liga de los Comunistas, tras el reflujo ocasionado por la derrota de la revolución, sobre todo en Francia, tanto Marx como Engels valoraron que el primer paso por la lucha del socialismo se   había dado, y era necesario perseverar y continuar la obra, aunque esta había recibido un revés.

Confirmando la objetividad de las tesis de Marx sobre la necesidad de la lucha de clases en el sistema capitalista, a inicios de 1860, los trabajadores de Alemania, Francia e Inglaterra, volvieron a la ofensiva con sus luchas.

En ese contexto, radicado en la ciudad de Londres, Marx participa en la reunión de los trabajadores para formar la Asociación Internacional, la Primera Internacional.

Marx fue escogido dirigente y redactor del manifiesto, porque era un conocido participante en las actividades de la clase obrera revolucionaria.  Fue escogido por sus condiciones de organizador, para lo que tenía que estar presente en las luchas y el trabajo general, y por sus elevadas cualidades teóricas.

Les invito a estudiar la obra La guerra civil en Francia, que trata sobre los hechos y las enseñanzas de la Comuna de París de 1871, y pone en resalto las cualidades de militante y teórico de Carlos Marx.

Dice Lenin que “la primera Internacional había cumplido su misión histórica y dejaba paso a una época de desarrollo incomparablemente más amplio del movimiento obrero en todos los países del mundo, época en que este movimiento había de desplegarse en extensión, con la creación de partidos obreros socialistas de masas dentro de cada Estado nacional”.

Y en todo esto hay que destacar el papel de Carlos Marx.

En el sepelio de Carlos Marx, Federico Engels resume entre otras cosas, las cualidades de Carlos Marx:

“Marx era, ante todo, un revolucionario. Contribuir, de una manera u otra, al derrocamiento de la sociedad capitalista y de las instituciones del Estado creadas por ella; colaborar con la emancipación del proletariado moderno, al que había dado por primera vez la conciencia de su propia situación y de sus necesidades, la conciencia de las condiciones de su emancipación: tal era su verdadera vocación La lucha era su elemento. Y luchó con una pasión, una tenacidad y un éxito como pocos: colaboró con la Primera Gaceta del Rin en 1842; en el Vorwärts de París en 1844-48; con el Deutsche Zeitung de Bruselas en 1847; con la Nueva Gaceta Alemana en 1848-1849; en el New York Tribune de 1852 a 1861, junto a la publicación de una gran cantidad de folletos de combate; él trabajó en las organizaciones de París, Bruselas y Londres, hasta la constitución de la gran Asociación Internacional de Trabajadores, coronando toda su obra.

Este era el resultado del que el autor podía estar orgulloso, incluso si no hubiera hecho ninguna otra cosa.
Por eso, Marx era el hombre más odiado y calumniado de su tiempo. Los Gobiernos, tanto los absolutistas como los republicanos, lo expulsaron.

Burgueses conservadores y demócratas extremistas, competían en lanzarle mejores calumnias y maldiciones. Él descartaba todo esto de su camino como si fueran telas de araña, sin prestarle atención y sólo respondía en casos de necesidad extrema”.

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