Ponencia PCR Bolivia


La Vigencia del Pensamiento de Carlos Marx

“Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modo el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.”

(Marx, Tesis sobre Feuerbach)

Este 2018 celebramos el bicentenario del nacimiento de Carlos Marx, cuyos aportes a la teoría revolucionaria marcan el inicio del socialismo científico. Marx nos enseña el papel que tiene el ser humano de transformar la realidad que vive, a partir de un conocimiento objetivo de esa realidad. Son muchas las tendencias ideológicas que han buscado domesticar a Marx, reducir su pensamiento a un simple método, aislar su análisis social y económico del compromiso político militante con la causa de la clase obrera, y distorsionar su pensamiento para justificar su conciliación de clases o socialdemocracia. No somos ni seremos ‘marxistas’ de escritorio, que limitan el pensamiento de Marx al ámbito académico, somos marxistas militantes, conscientes de las enseñanzas de Lenin que: “Sin teoría revolucionaria no puede haber tampoco movimiento revolucionario.”

Para los comunistas anti-revisionistas es una tarea de primer orden estudiar a Marx desde sus textos clásicos, no como dogma ni como recitación religiosa, sino para empuñar el arma del marxismo en la lucha por la toma del poder. Lenin, en Marxismo y Revisionismo, denuncia que:

La experiencia que hoy vivimos, a menudo sólo en el campo ideológico, es decir las discusiones sobre las enmiendas teóricas a Marx; lo que hoy surge en la práctica sólo en problemas aislados y parciales del movimiento obrero tales como las diferencias tácticas con los revisionistas y la división que se produce en base a ellas, todo ello lo experimentará en escala incomparablemente mayor la clase obrera cuando la revolución proletaria agudice todos los problemas en litigio, concentre todas las diferencias en los puntos que tienen la importancia más inmediata para determinar la conducta de las masas, y en el fragor del combate haga necesario separar los enemigos de los amigos, echar a los malos aliados para asestar golpes decisivos al enemigo.

No tenemos por qué esconder nuestras intenciones, luchamos por el ideal más digno y noble, por la transformación profunda y completa de la sociedad, por un mundo sin explotados ni explotadores, con plena justicia social. Luchamos contra el capitalismo, contra el imperialismo, por la revolución y el Socialismo científico. Estamos conscientes que nos encontramos en una lucha de clases, en la que sabremos asumir la responsabilidad de dirigir a la clase obrera, usando todos los medios de lucha, incluyendo la violencia revolucionaria, para alcanzar nuestro objetivo histórico.

Los mal-llamados ‘socialistas del siglo XXI’ o ‘socialistas comunitarios’ no son más que modernos socialdemócratas, que se valen de términos revolucionarios y que propugnan cambios simbólicos sin atacar el problema de raíz – la explotación capitalista. Si no hay un combate frontal contra el sistema capitalista, lo único que se plantea es maquillar este modo de producción, manteniendo las relaciones de explotación y opresión. En el Manifiesto del Partido Comunista, Marx nos indica de forma clara y contundente que:

El proletariado se valdrá del Poder para ir despojando paulatinamente a la burguesía de todo el capital, de todos los instrumentos de la producción, centralizándolos en manos del Estado, es decir, del proletariado organizado como clase gobernante, y procurando fomentar por todos los medios y con la mayor rapidez posible las energías productivas.

Las farsas de ‘nacionalización’ que se han realizado en países gobernados por el populismo, como el nuestro, no han despojado los medios de producción de la burguesía, sino que han replanteado las relaciones entre el Estado y las empresas transnacionales, permitiendo mayor redistribución de riquezas pero sin tocar la gran propiedad privada.



Marx nos enseña que el capitalismo crea su propio sepulturero, el proletariado, clase social llamada a hacer la revolución socialista por la socialización del trabajo que genera el capitalismo, en el que la única forma de liberación de la explotación, es colectiva. No se niega la posibilidad e incluso necesidad de forjar alianzas con otras clases sociales, como con el campesinado y la pequeña burguesía empobrecida, pero Marx deja en claro que el sujeto revolucionario principal en el capitalismo es el proletariado (por su relación antagónica con la burguesía). La organización de la clase obrera, si bien en las luchas económicas es mediante el sindicato, para la lucha por la toma del poder es mediante el Partido Comunista, con una unidad monolítica en lo político, ideológico y orgánico. En cambio el ‘socialismo del siglo XXI’ plantea que el sujeto social se constituye a partir de los movimientos sociales, entes que se caracterizan por su pluralidad ideológica, dentro de una visión de complementariedad entre explotados y explotadores. Los gobiernos ‘socialistas del siglo XXI’ plantean que los movimientos sociales superan la necesidad de un Partido revolucionario, además de plantear que los cambios necesarios se pueden lograr mediante elecciones, ignorando incluso que su propio ascenso al poder fue gracias a los procesos de insurrección popular (ej. Guerra del Agua y Guerra del Gas en Bolivia). Para Marx, el motor de la historia es la lucha de clases, el revisionismo históricamente ha intentado extirpar este elemento principal del marxismo, Lenin en Marxismo y Revisionismo denuncia que:

La libertad política, la democracia, el sufragio universal -- nos decían los revisionistas -- destruyen el terreno para la lucha de clases y desmienten la vieja tesis del Manifiesto Comunista de que los obreros no tienen patria. Puesto que en la democracia prevalece ‘la voluntad de la mayoría’, según ellos, no se debe considerar al Estado como órgano de dominación de clase ni negarse a establecer alianzas con la burguesía progresista, socialreformista, contra los reaccionarios.

Hoy, el revisionismo sigue planteando la posibilidad de transformar el Estado desde mecanismos de la democracia burguesa y la supuesta necesidad de establecer alianzas con la burguesía ‘progresista’ para contrarrestar la reacción (los de siempre, los neoliberales, el imperio, etc). Desde las organizaciones marxista-leninistas debe ser clara nuestra postura de construir la alternativa revolucionaria y clasista, con aspiración de toma del poder.

No negamos la lucha por las reformas, pero jamás deja la aspiración clara de toma de poder y construcción de una sociedad sin explotados ni explotadores, Lenin explica en Marxismo y Reformismo que:

Los marxistas admiten la lucha por las reformas, es decir, por mejoras de la situación de los trabajadores que no lesionan el poder, dejándolo como estaba, en manos de la clase dominante. Pero, a la vez, los marxistas combaten con la mayor energía a los reformistas, los cuales circunscriben directa o indirectamente los anhelos y la actividad de la clase obrera a las reformas. El reformismo es una manera que la burguesía tiene de engañar a los obreros, que seguirán siendo esclavos asalariados, pese a algunas mejoras aisladas, mientras subsista el dominio del capital.

El marxismo combate a aquellas tendencias que restringen su actuar a reformas dentro del Estado burgués, como lo hacen los gobiernos ‘socialistas del siglo XXI’, y tiene la visión clara que mientras subsista el dominio del capital seguirá existiendo una lucha de clases.

En Bolivia el marxismo llegó a principios del siglo XX, por influencia de la Revolución Rusa y se organizan varias iniciativas como ser el periódico “Bandera Roja”, la Federación Obrera del Trabajo y el primer Partido Comunista Boliviano entre cuyos militantes podemos destacar Carlos Mendoza Mamani, Ricardo Cloza Valle y José Antonio Arze. Los primeros esfuerzos para organizar el movimiento obrero bajo la ideología científica del marxismo fueron truncados por la Guerra del Chaco. Sobre las bases de la izquierda marxista desorganizada se funda el PIR (Partido de la Izquierda Revolucionaria) que aporta al desarrollo del pensamiento marxista en el país y en las luchas populares y juveniles. Los profundos debates políticos e ideológicos en el seno del PIR (y sobretodo su juventud) dan lugar a la formación de núcleos comunistas y eventualmente el Partido Comunista de Bolivia. En la Revolución Nacional de 1952 los militantes comunistas combatieron en las milicias obreras y campesinas, entre los combatientes rojos podemos destacar a Manuel Miranda que dio su vida en la lucha contra la rosca minera-feudal.

El debate dentro del movimiento comunista boliviano se evidencia en los debates tácticos y estratégicos que irrumpen en la década de los 60 con la llegada del Comandante Che Guevara (formación del ELN) y la división sino-soviética (formación del PCML). Estas experiencias nos enseñan la importancia de la comprensión dialéctica del marxismo, es decir no copiar mecánicamente modelos dogmáticos del exterior sino aprender de nuestra propia historia revolucionaria y confiar en la capacidad creadora de las masas. Podemos destacar a marxistas bolivianos que desde lo intelectual han aportado a la comprensión de nuestra compleja y abigarrada realidad nacional, como Roberto Alvarado Daza (asesinado por la dictadura de Banzer), Jorge Ovando Sanz (dirigente de los primeros años del PCB) y René Zavaleta (exiliado por las dictaduras). El ejemplo de consecuencia de los militantes comunistas como Rosendo García (mártir del proletariado minero), Inti y Coco Peredo, y los cientos de comunistas que dieron sus vidas por un rojo amanecer. El nefasto papel del revisionismo (en sus diversas expresiones), al adueñarse de las direcciones y brindarse al servicio de la socialdemocracia ha obligado a los marxista-leninistas a organizarse en una vanguardia revolucionaria – el PCR, cuya tarea fundamental en éste momento es de consolidar y fortalecerse con la mirada fija en la Revolución.

Hoy en Bolivia, el gobierno de Evo Morales publica y presenta obras de Marx en actos pomposos, como intento de lavar su imagen, mientras aplica políticas de entrega de nuestros recursos naturales a las transnacionales, reprime a las movilizaciones populares y busca controlar al movimiento sindical mediante prebendas y corporativismo. Altas autoridades del gobierno se han declarado públicamente como marxistas, leninistas y comunistas, siendo que no han comprendido en lo más mínimo la esencia revolucionaria del marxismo, con estas declaraciones lo único que logran es confundir al pueblo y crear un odio hacia la izquierda. Intentan descalificar a la oposición indicando que todos son derechistas, imperialistas o capitalistas, ya que su gobierno se trata de una fuerza supuestamente de ‘izquierda’ anti- imperialista. El revisionismo cumple un nefasto papel como cola de furgón del gobierno, justificando de forma acrítica todo lo que hace.

Marx nos brinda el arsenal teórico que permite comprender con mayor claridad el verdadero carácter del gobierno de Evo Morales, como semi-bonapartista, que cumple un papel de conciliación y equilibrio entre fracciones de la burguesía (agroindustrial, comercial, bancaria) en pugna. El Estado, a pesar de llevar el rótulo Plurinacional, jamás dejó de ser un estado burgués cuyo papel es de resguardo de la propiedad privada sobre los medios de producción. La centralización del Estado en la personalidad de Evo Morales (reforzado con la intención de re-re-re-elección) y la creciente represión hacia movimientos populares (TIPNIS, ENATEX, Achacachi, ADEPCOCA, Universitarios, Discapacitados y muchos otros) sólo confirman esta caracterización.

Al cumplirse dos siglos del nacimiento de Karl Marx, los comunistas bolivianos, organizados en el Partido Comunista Revolucionario, no aspiramos a hacer un acto recordatorio o una misa roja, sino consideramos urgente el estudio de los textos de Marx para empoderar y formar a la futura generación de combatientes por la Revolución. No nos quedaremos callados ante los intentos de usurpación de la imagen de Marx, de parte de los populistas que hoy nos gobiernan. Nuestra tarea es elevar nuestra formación político-ideológica, reforzar las filas del Partido con una disciplina de hierro, listos para luchar por todos los medios y todas las formas por la Revolución y por el Socialismo.

Comentarios

Entradas populares