Ponencia PCR Brasil


Tema: “Vigência Revolucionária do Pensamento de Karl Marx”
Quito – Equador, 25 – 27 de julho

Karl Marx e a importância da construção do Partido Comunista

[Traducido al Español desde Google Traslate]

Nuestros cálidos saludos a todos los partidos y organizaciones revolucionarias aquí presentes, a los compañeros y compañeras que asisten a este 22º Seminario Internacional Problemas de la Revolución en América Latina, y en particular a nuestros hermanos y camaradas del Partido Comunista Marxista-Leninista de Ecuador (y, PCMLE), que anualmente realizan este importante evento de confraternización y de debate entre los revolucionarios de América Latina y del Mundo.

Camaradas, innumerables son las contribuciones de Karl Marx a la humanidad. En el discurso ante la tumba de éste que fue el mayor genio de la historia: "Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley, del desarrollo de la historia humana ... descubrió también la ley específica del movimiento de producción capitalista y de la sociedad burguesa. (...) Pero no sólo eso. Marx era, ante todo, un revolucionario. La lucha era su elemento. Y luchó con una pasión, una tenacidad, un éxito, como pocos. "¹

En este sentido, entre las inmensas contribuciones de Karl Marx a la causa de la liberación de la clase obrera y por el derrocamiento de la burguesía, queremos destacar su lucha por la construcción de un partido político independiente de la clase obrera, el Partido Comunista, y la elaboración de los fundamentos teóricos de este partido 

Durante la década del 40 del siglo XIX, una grave crisis económica alcanzaba los principales países de Europa, en particular Francia y Alemania, pero también los Estados Unidos de América. Los obreros organizan huelgas en Francia y diversos disturbios por el pan ocurrían en Alemania. En 1847, Karl Marx tenía 29 años y trabajaba firmemente con Engels para unir a los principales líderes del movimiento obrero con miras a la creación de un partido político obrero en coherencia con su doctrina del papel histórico que cabría al proletariado en la transformación revolucionaria de la sociedad y en la construcción de un mundo nuevo.

Ya en esa época, Marx y Engels entendían la necesidad de que el proletariado actuara de forma independiente de la burguesía y construyera su propia organización política. Las experiencias de las organizaciones de los obreros ingleses y la formación del partido cartista, inspiraban a Marx, pero también lo llevaban a comprender que eran organizaciones aún lejos de lo que realmente la clase proletaria necesitaba para luchar y derrotar el poder de la burguesía.

Para Marx, sin embargo, la formación de una auténtica organización proletaria revolucionaria sólo sería posible si ocurría antes una gran y amplia difusión de las ideas del comunismo, así como un mayor desarrollo de las acciones revolucionarias de la clase obrera. Con ese objetivo, Marx y Engels fundaron, a principios de 1846, el Comité de Correspondencia Comunista de Bruselas, con el fin de propagar las ideas del comunismo. Pretendían formar en todas las principales ciudades de Europa nuevos comités y desarrollaban una gran correspondencia con esa finalidad.

Al mismo tiempo, entendían que era necesario actuar e intervenir en las organizaciones obreras ya existentes y decidieron entrar en contacto y actuar junto a las comunidades parisinas de la Liga de los Justos, organización fundada por alemanes que emigraron a París. Tal decisión se mostró extremadamente acertada y fue responsable de que, relativamente en poco tiempo, se realizara el Congreso de la Liga de los Justos, del 2 al 9 de junio de 1847, en Londres, el cual decidió adoptar el nombre de Liga de los Comunistas. En el mismo año, Engels escribía los principios ideológicos de la nueva organización, lo que hizo con gran maestría en su conocido trabajo Principios Básicos del Comunismo, inicialmente llamado El bosquejo de una profesión de fe comunista. Por propuesta de Marx y Engels, la Liga, que hasta entonces tenía el lema "Todos los hombres son hermanos", pasó a adoptar un principio comunista de llamamiento a la clase obrera de todo el mundo: "Proletarios de todos los países, uníos ".

El movimiento revolucionario crecía en toda Europa y era urgente que la clase obrera desarrollara su programa, su ideología y las presentase abiertamente a la sociedad. La Liga de los Comunistas decide, así, realizar su 2º Congreso con el objetivo de avanzar en la definición de sus estatutos y de su programa. Marx y Engels actuaron una vez más en conjunto para desarrollar las concepciones ideológicas y la táctica de un partido proletario. El 2º Congreso de la Liga de los Comunistas se celebró del 29 de noviembre al 8 de diciembre de 1847. En él, Marx y Engels intervinieron firmemente en favor de los principios del comunismo científico, y sus propuestas fueron aprobadas con entusiasmo por los delegados presentes en el Congreso, en el primer párrafo del programa de la Liga, el objetivo del derribamiento de la burguesía, la dominación del proletariado, la superación de la vieja sociedad burguesa que reposa sobre oposiciones de clases y la fundación de una nueva sociedad sin clases y sin propiedad privada " .

El Congreso aún designó a Marx y Engels para redactar el programa de la Liga en la forma de un manifiesto para amplia divulgación. Al escribir el manifiesto, Marx y Engels pusieron en él todo su ardor revolucionario y expusieron con claridad y profundidad la teoría científica que venían elaborando. No sabían que estaban escribiendo una obra que iba a sobrevivir por siglos, pues, como afirmó brillantemente V. I. Lenin: "Este pequeño librito vale por tomos enteros: inspira y anima hasta hoy a todo el proletariado organizado y combatiente del mundo".

A pesar de ver en varios otros escritos e intervenciones de Marx una clara posición en defensa de la constitución de un partido revolucionario de la clase obrera, no hay dudas que en el Manifiesto del Partido Comunista expone de forma precisa las bases de la doctrina del partido proletario como la principal organización de vanguardia de la clase obrera. Afirma claramente para los revolucionarios comunistas que sin la creación de esa organización, del partido de vanguardia, se hace imposible la conquista del poder político por el proletariado y la implantación de la dictadura del proletariado.

Por eso, pedimos permiso a los camaradas para leer esas líneas profundamente actuales y vigentes del pensamiento marxista escritas en el Manifiesto:

"El proletariado pasa por diversas etapas de desarrollo. Su lucha contra la burguesía comienza con su existencia.

En el comienzo son los obreros aislados que luchan, después los obreros de una fábrica, finalmente obreros de la misma rama de industria, de una misma localidad, contra el burgués que los explora directamente. (...)

Los obreros comienzan por formar uniones contra los burgueses y actúan en común en la defensa de sus salarios; llegan a fundar asociaciones duraderas para prepararse para las insurrecciones ocasionales. Aquí y allá la lucha se transforma en motín.

De vez en cuando, los obreros vencen, pero sólo transitoriamente. El resultado propiamente dicho de sus luchas no es el éxito inmediato, sino la unión de los obreros que cada vez más se amplía. Esta unión es facilitada por el crecimiento de los medios de comunicación. (...). Basta, sin embargo, este contacto para centralizar las muchas luchas locales, por todas partes con el mismo carácter, en una lucha nacional, en una lucha de clases. Pero toda la lucha de clases es una lucha política. (...). Esta organización de los proletarios en clase, y de este modo en partido político, se rompe de nuevo en cada momento por la competencia entre los propios obreros. Pero renace siempre, más fuerte, más sólida, más poderosa. (...)

De todas las clases que hoy en día se enfrentan a la burguesía, sólo el proletariado es una clase realmente revolucionaria. Las demás clases se van arruinando y soplando con la gran industria; el proletariado es el producto más característico de ésta. (...)

(...) La primera fase de la revolución obrera es el advenimiento del proletariado como clase dominante (...). El proletariado utilizará su supremacía política para arrancar poco a poco todo capital a la burguesía, para centralizar todos los instrumentos de producción en manos del Estado, es decir, del proletariado organizado en clase dominante. "

En otras palabras, el partido de la clase obrera representa y defiende sus derechos inmediatos, pero también debe luchar por sus intereses estratégicos, su lucha debe tener el objetivo de conquistar el poder político para acabar con todo tipo de explotación y de opresión, para poner fin a la propiedad privada de los medios de producción y alcanzar la verdadera emancipación de la humanidad.

Además de definir las bases de la necesidad del partido revolucionario del proletariado, de su táctica y de sus objetivos, Marx y Engels también dejan claro que los comunistas y su partido deben actuar de manera a ser siempre la vanguardia, el destacamento consciente y avanzado del proletariado "Los comunistas son, pues, en la práctica, el sector más decidido, siempre impulsor, de los partidos obreros de todos los países; en la teoría, tienen, sobre el resto de la masa del proletariado, la ventaja de la inteligencia de las condiciones, del curso y de los resultados generales del movimiento proletario.


Con la elaboración del Manifiesto del Partido Comunista y su amplia difusión en la clase obrera, los trabajadores conscientes sabían exactamente lo que tenían que hacer: construir su propio partido y aún cuál debería ser el programa de este partido. No, la burguesía intentó de todas formas impedir la divulgación del Manifiesto y declaró como crimen la simple impresión de él. Esta clase moribunda sabía que el Manifiesto, además de expresar una concepción revolucionaria del mundo y destacar que cabría al proletariado el papel de cobardía del capitalismo, era también capaz de contagiar a todos los esclavos asalariados, todos los explotados y oprimidos por el capitalismo. Agitó, pues, exactamente como Marx y Engels predijeron en las últimas palabras de esta pequeña gran obra:

"¡Pueden las clases dominantes temblar ante una revolución comunista! En ella los proletarios no tienen nada que perder a no ser sus cadenas. Tienen un mundo a ganar. ¡Proletarios de todos los países, uníos!

¡Viva Karl Marx!

¡Viva el marxismo-leninismo!

¡Viva la revolución comunista!


25 de julio de 2018

Comité Central del Partido Comunista Revolucionario - PCR Brasil


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¹Friedrich Engels, el 17 de marzo de 1883, en el sepultamiento de Karl Marx en el cementerio de Highgate en Londres, Inglaterra

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