Ponencia #2 PCMLE


La Dialéctica el método científico del materialismo filosófico.-

Uno de los elementos esenciales sobre los que se asienta el pensamiento de Marx, su doctrina proletaria y comunista y del marxismo leninismo, es la DIALÉCTICA, método científico que acompaña y sirve de fundamento a la concepción MATERIALISTA, de cuya fusión e interdependencia de los dos, se erige la noción científica del mundo, que tiene un carácter objetivo y partidista, al servicio directo de los intereses de la clase del proletariado.


Estos postulados del materialismo dialéctico han guiado en diferentes momentos y lugares la lucha y organización de los trabajadores, de la juventud, las mujeres y los pueblos, de los partidos revolucionarios y las izquierdas, que se han nutrido de ellos para impulsar sus proyectos emancipadores, revoluciones y levantamientos contra los opresores, a lo largo de los últimos tres siglos, puesta la mira en la mayoría de los casos en la conquista del poder y la construcción de la nueva sociedad socialista y el comunismo.

Partiendo de la publicación del Manifiesto Comunista en 1848, la fundación de la Primera Internacional en Londres, en 1864; de las experiencias ganadas en el primer ensayo revolucionario de los obreros para “tomar el cielo por asalto” que fue la Comuna de Paris de 1871, la revolución rusa de 1917 y los demás procesos de lucha por el poder en el siglo XX, incluidas las luchas por el fin del régimen colonial, han tenido la inspiración de las geniales ideas de Marx y Engels, que luego fueron desarrolladas por los dirigentes y pensadores comunistas como Lenin, Stalin y otros destacados marxistas leninistas, tomando también en cuenta como es necesario, los aportes que han brindado a estas luchas los auténticos partidos comunistas alrededor del mundo.

Los heroicos combates revolucionarios de los trabajadores y los pueblos han conquistado victorias trascendentales, sufrido derrotas, otros se han quedado a medio camino de lograr sus propósitos liberadores; en el proceso de su organización y desenlace se han  cometido errores de diverso tipo, pero pese a dichas adversidades, a las vicisitudes pasadas y que hay que enfrentar en el camino hacia el socialismo, a la artera campaña mundial que han llevado en contra del comunismo los enemigos de los pueblos y de la libertad, el imperialismo, la burguesía, el revisionismo y los oportunistas, la gran doctrina del marxismo leninismo se mantiene vigente en sus aspectos fundamentales.

Hoy, en que estamos conmemorando el bicentenario del nacimiento de este genial pensador, en que enaltecemos su obra teórica, destacamos su acción práctica de dirigente revolucionario, suscitador y generador en primera línea de la conciencia, la organización y la lucha de la clase obrera; valoramos las diversas facetas de su vida ejemplar; todo ello nos ubica frente a la necesidad de volver a la fuente de sus enseñanzas, discurrir, debatir, afirmar y asimilar los principales aspectos de su obra, refrendar en la práctica la vigencia y utilidad de su magno aporte entregado a los oprimidos, a los pobres del mundo.

La magna contribución teórica de Carlos Marx y su compañero Federico Engels.-

Dicho desde un ángulo riguroso, no es que Marx y Engels idearon y desarrollaron a su arbitrio un sistema de ideas y concepciones a su gusto, a su medida, de manera artificiosa. Hay rescatar cómo estos dos destacados pensadores revolucionarios, tuvieron que encarar la tarea inmensa, delicada y fatigosa de profundizar estudios e investigaciones de las diferentes épocas del desarrollo de la humanidad; de sus momentos de esplendor y caída, de sus cambios, avances y retrocesos, para ir llegando a las conclusiones que conforman los núcleos principales de sus enseñanzas.

De esta paciente y persistente labor, que no se realizó solo en el cómodo gabinete del investigador, sino que estuvo permanentemente matizada por una incesante labor práctica dedicada a la organización de los trabajadores y de la contribución hacia los partidos obreros de izquierda; por sus publicaciones de libros, folletos y artículos para varios periódicos de Europa y los Estados Unidos; las persecuciones de los gobiernos reaccionarios que los obligaban a mudarse de residencia constantemente, es que fue elaborándose y tomando forma toda la edificación teórica del comunismo científico, del materialismo y de la dialéctica, del estudio magistral del sistema capitalista en el ámbito económico y social, desnudando su verdadera naturaleza de un sistema opresivo, explotador e injusto.

Ello representó al mismo tiempo someter a la crítica al pensamiento conservador dominante, a los filósofos del idealismo y la metafísica como Hegel y los representantes de la filosofía alemana; de las propias corrientes que se erigían como materialistas, pero que conservaban los límites del mecanicismo como es el caso de Feuerbach, sin dejar de considerar que algunos elementos de su pensamiento eran trascendentes en su médula, pero que estaban atrapados por la cárcel de la metafísica, “estaban al revés” como decían Marx y Engels.

Marx y Engels de inicio, abordaron en un prolijo análisis crítico, desde las formas primitivas de existencia y organización social, las realidades materiales, ideas e instituciones, filosóficas, económicas, sociales, políticas, religiosas, ético –  morales, para llegar así a conclusiones racionales que se fueron elaborando como resultado de ese trabajo, para liberar a la concepción materialista de todas las posiciones idealistas, de sus desviaciones religiosas y teológicas, de sus visiones y concepciones, deformadas, equivocadas, sobre la existencia del universo: de la sociedad humana, de la naturaleza y el pensamiento, para provocar así un salto adelante de significación histórica en el conocimiento del mundo y su real interpretación.

Unas notas acerca de la concepción del mundo.-

Debemos abordar aquí, la comprensión acerca de lo que es una concepción del mundo. Consideramos que no es un saber que puede ser aprendido académicamente como se abordan los contenidos de una ciencia, la Historia, la Política, la Matemática o la Física; no es conocimiento en el sentido de lo que una u otra de las ciencias de la naturaleza, de la sociedad o del pensamiento  expresan o determinan en su respectivo ámbito.

La concepción del mundo es una serie concatenada y coherente de principios filosóficos, económicos, políticos, ético – morales, que dan razón de la conducta de un sujeto, al lugar que éste ocupa en la dinámica de la sociedad, en su práctica cotidiana, a veces sin que éste se los formule o se proponga de un modo explícito.

La parte teórica o contemplativa de la concepción del mundo está íntimamente relacionada con la parte práctica, con el sistema de juicios de valor, incluidos los comportamientos o modos de ser de los individuos, a través de cuestiones como qué sentido tiene la vida humana y las valoraciones acerca de la muerte; cómo el género humano asume la conciencia de clase y la práctica social, la existencia o inexistencia de un principio ideal o espiritual que sea causa del mundo, los conceptos y valores morales y otros aspectos.

La “concepción materialista y dialéctica del mundo”, o más libremente expresada por F. Engels como “concepción comunista del mundo” está movida como todo en el marxismo, por la aspiración a terminar con todo aquello que obnubila, o deforma la conciencia, con factores no reconocidos e idealizados, por ello es una concepción del mundo explícita; la liberación de la conciencia presupone la liberación de la práctica, de la posibilidad real de los seres humanos para tener una noción del mundo y actuar en concordancia con ella para transformarlo, si así se predisponen.

El nuevo materialismo –dice Engels en el Anti- Duhring “no es una filosofía, sino una simple concepción del mundo, que tiene que sostenerse y actuarse no en una sustantiva ciencia de la ciencia, sino en las ciencias reales. En el queda ´superada´ la filosofía, es decir, ¨tanto superada cuanto preservada¨; superada en cuanto a su forma, preservada en cuanto a su contenido real.

Esta afirmación de Engels, cardinal en el marxismo nos muestra la concepción de lo filosófico materialista, la concepción del mundo, no como un sistema que se halla por encima la ciencia, como la “madre de todas las ciencias”, sino como un nivel del pensamiento científico, que aborda justamente aquellos temas y problemas que no los abordan las ciencias particulares, pero que se apoya firmemente en ellas para demostrar sus aseveraciones. Precisamente aquellas sobre la condición del universo, su esencia única, material, la explicación de los hechos y fenómenos que se producen en su ámbito; el universo entendido en su concatenación, el movimiento y cambio, su relación e interdependencia.

La concepción materialista del mundo en el marxismo.-

El primer principio de la concepción marxista del mundo – el materialismo – es en sustancia el enunciado a nivel filosófico que se expresa en el postulado: “el mundo debe explicarse por sí mismo”, sin ningún añadido artificial, ilusorio, religioso o enigmático cualquiera.

El materialismo es lo primero en el marxismo, incluso históricamente, es decir, en la composición paulatina del pensamiento de Marx y de Engels.

El análisis marxista se propone entender la individual situación concreta (en esto es pensamiento dialéctico) sin postular más componentes de la misma que los resultantes de la abstracción y el análisis reductivo científicos (y en eso es el marxismo un materialismo).

Efectivamente, debemos a Marx y a la asociación con Engels haber depurado todos los defectos del materialismo como concepción de la realidad de las cosas,  de la condición contemplativa y mecánica que tuvo esa concepción antes del marxismo, el cual le dio fundamental importancia a la actuación “revolucionaria” y “práctico crítica” a los hombres y mujeres; de allí que él mismo se refería al hablar de la concepción que estaba formulando, como “el materialismo práctico, comunista”, cuyo mérito era comprender objetivamente el mundo existente, tal y como es, sin aditamentos, en su única esencia material, lo cual nos pone en la condición de cambiar las cosas del entorno natural, social o del pensamiento, con la acción y la actividad humana.

Por otro lado, dialécticamente, no es que el mundo esté directamente dado desde toda una eternidad y que siempre es igual a sí mismo, que permanece estático y sin cambio, sino que es un producto del desarrollo histórico resultante de toda una serie de generaciones que se superponen a las anteriores, las desarrollan, modificando su organización con arreglo a las nuevas necesidades.

La materialidad del mundo es inseparable de la dialéctica, del movimiento y del cambio.-

La dialéctica concibe al movimiento como uno de los elementos más importantes para el ser, la existencia. “La realidad está sometida al devenir y la historia”, es decir, quien no comprenda el cambio como un proceso que forma parte de la construcción de un objeto, es incapaz de comprender la concepción misma del objeto.

Cualquiera que sea el ámbito de la realidad, los intrincados fenómenos de la misma, éstos pueden ser revelados por la dialéctica que se integra por la vigencia de sus leyes universales: de la contradicción, de la mutación de la cantidad en calidad y por la cadena de negaciones que viven todos los entes que conforman esa realidad; es decir, la naturaleza que nos rodea, la sociedad humana y el propio pensamiento como función de la materia organizada.

La noción del desarrollo como principio fundamental del ser fue concebido desde épocas remotas, aunque esas nociones tenían mucho de ingenuas, había limites en la concepción acerca de este aspecto del conocimiento del mundo; estaba por definirse de mejor manera la cuestión de la fuente o la esencia del desarrollo, que debía dejar de lado las concepciones metafísicas dominantes que durante siglos las habían presentado como inmutables, constantes, inertes y estáticas.

La Dialéctica es pues la ciencia de la concatenación universal, son sus leyes universales las que rigen la dinámica y el desarrollo de las cosas, como característica o reflejo de la materia en constante desarrollo.

El pensamiento de Marx nos legó precisamente la concepción del desarrollo histórico social de la humanidad como la sucesión no mecánica, sino dialéctica de las diversas formaciones económico sociales, no como resultado de una voluntad por encima de las condiciones propias y de la misma dinámica de esas realidades, no como una Idea Absoluta, sino al contrario por el desenvolvimiento concreto de los procesos y fenómenos sociales por su propia condición, del papel que juega la producción social en ese nivel, respondiendo a sus específicas condiciones intrínsecas, pero a la vez desarrollada en condiciones externas apropiadas, necesarias, que coadyuvan a su propio desenvolvimiento.

La filosofía materialista marxista desempeña un papel inmenso en la educación comunista de las masas trabajadoras, en la lucha contra las supervivencias dogmáticas en la conciencia y los prejuicios religiosos. Debido a que ella mantiene incontrastablemente su espíritu de partido, es antagónica y hostil al idealismo, cualquiera sea el disfraz con que éste se disimule.

Esto es particularmente importante en nuestros días en que diferentes corrientes “modernas” o “posmodernas” de la filosofía burguesa, disimulan sus campañas de calumnias contra el materialismo dialéctico bajo la enseña de la “imparcialidad”, pretendiendo colocarse “por encima” de los partidos en lucha en filosofía. El deber de los marxistas, partiendo de las grandes ideas revolucionarias, es denunciar a los supuestos intelectuales “imparciales”, “independientes” pero que desde sus elaboraciones teóricas disparan contra el materialismo a cuenta de que es una “filosofía superada”; estos personajes no pasan de ser sino sirvientes del idealismo, la metafísica y las visiones religiosas, para interpretar el mundo y sus fenómenos.

Si el mundo se lo puede conocer, la razón de ser de la existencia, es su permanente transformación.

Precisamente, en este aspecto es que la dialéctica se expresa como la ciencia que rige el movimiento y el desarrollo de lo existente, porque nos dota de la posibilidad de conocer cuál es la fuente del automovimiento de las cosas y de las distintas entidades de universo; por qué se produce el cambio y si éste tiene o no su propia direccionalidad, hacia dónde va; cómo se desenvuelven esos procesos objetivos, más allá de la conciencia (conocimiento) que tengamos de ello.

La dialéctica es un arma para entender el mundo y actuar sobre el.-

La dialéctica como la ciencia del desarrollo, es una herramienta de valiosa utilidad para descubrir y examinar de manera objetiva y subjetiva los procesos de cambio y de transformación en el mundo, en el primer caso; de las ideas, del pensamiento, en el segundo caso; alcanza un valor inconmensurable para los individuos en general, para los trabajadores, para la juventud, las mujeres y los pueblos; pero, en lo que concierne al partido del proletariado, a los revolucionarios, a las izquierdas, nos proporciona los elementos de un método para conocer el mundo, los procesos de su desarrollo, la dinámica de las clases sociales, y de la confrontación entre ellas, que forman parte de las contradicciones actuales de la época del imperialismo; entre las potencias imperialistas, el capital y el trabajo, las naciones y el imperialismo, el capitalismo y el socialismo; que permite la elaboración de la táctica de lucha de las fuerzas y clases revolucionarias, en la perspectiva estratégica de la toma del poder y del socialismo.

Desde la fundación de nuestro Partido Comunista, creemos haber hecho los esfuerzos para asimilar y poner en práctica los fundamentos de las ideas de Marx, Engels, Lenin y Stalin y de otros destacados representantes de la doctrina del comunismo científico; de los aportes de los hermanos partidos marxista leninistas y de los análisis, propuestas y conclusiones de la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxistas Leninistas, la CIPOML.

Hemos procurado examinar la situación internacional, las contradicciones de clase y el escenario de nuestro país, entendiendo que son entidades en movimiento permanente, sujetas a cambios de diversa índole y de que los procesos económicos, políticos, sociales enfrentan momentos distintos con características propias y que requieren, a la luz del materialismo dialéctico e histórico, de la dialéctica, precisamente, sendos análisis, conclusiones específicas, examinar la correlación o el alineamiento de fuerzas, teniendo en cuenta las acciones de los enemigos de clase, para diseñar tácticas diversas para enfrentar esos fenómenos y esos cambios; exige que el Partido, militantes y dirigentes, nuestra propia base social, afine sus acciones con respecto a esas realidades concretas, teniéndolas en cuenta, sin perder la visión estratégica revolucionaria de la lucha por el poder, el carácter de clase de nuestro Partido y sus fuerzas.

Los comunistas del Ecuador nos hemos propuesto desarrollar aprendizajes modestos pero muy valiosos, en primer lugar de nuestra concepción marxista leninista, para conocer de mejor manera este país y sus gentes, donde hemos nacido y nos corresponde luchar; entender cada vez mejor la diversidad étnica, geográfica y cultural de nuestros pueblos y nacionalidades; la situación real de la clase obrera, de la juventud, estudiantil y trabajadora, del campesinado y los maestros, de las mujeres, de los intelectuales y maestros; de los pueblos indígenas y el pueblo negro; aprender  las condiciones en que se desenvuelve la ruralidad andina y los cambios que han ocurrido en la vida urbana y muchos otros elementos que los consideramos necesarios e indispensables para nuestro quehacer revolucionario práctico.

Ello nos ha permitido ir descubriendo en un proceso, la realidad del Ecuador y del mundo, nos han favorecido – creemos – en el procesamiento de nuestra política y en el desenvolvimiento de diversas acciones de movilización, de organización y de lucha, en las cuales hemos conquistado pequeñas pero significativas victorias, hemos sufrido derrotas y sin duda cometido errores, pero hemos estado imbuidos de las concepciones de Marx, sobre todo aquella que señala que ante todo el conocimiento del mundo tiene –  sobre todo para los revolucionarios – el propósito de transformarlo. Hemos procurado que el marxismo leninismo, sea la fuente teórica que guíe nuestro pensamiento y nuestra acción.

En general, podemos decir, que no nos hemos quedado impasibles ante los diversos acontecimientos que han ocurrido principalmente al interior del país, sino que actuamos frente a la realidad y a sus cambios, tratando de desentrañar desde el punto de vista de los trabajadores, de los pueblos todo el devenir político y social, haciendo que el punto de vista de los marxistas leninistas pueda estar presente en las diversas situaciones políticas que hemos vivido en el Ecuador como el advenimiento de dictaduras militares y civiles que pese a la represión, sufrieron el rechazo de los trabajadores, la juventud y los pueblos; en esas acciones siempre, en diversa medida e intensidad, han estado presentes el partido, las izquierdas, el movimiento indígena y otras fuerzas democráticas.

De igual modo, en los procesos electorales los comunistas participamos asumiendo posiciones diversas y concretas; en las caídas de los gobiernos antipopulares, corruptos, en la oposición y la resistencia, en diverso grado ocupamos nuestro puesto de lucha con honor. Con la lucha de los trabajadores, de los jóvenes y de los demás sectores del pueblo, combatimos a los diversos gobiernos dictatoriales militares o civiles; a los regímenes neoliberales de la derecha tradicional, o como en el caso reciente, al gobierno corrupto y autoritario de Rafael Correa sirviente de los monopolios extranjeros, de las empresas capitalistas y los bancos. El proceso de intenso desprestigio del correísmo, su desenmascaramiento como el gobierno más corrupto de la vida del país, se debe también a la acción incesante y combativa de nuestro Partido Comunista.

Los Congresos y Conferencias del Partido han servido para procesar y afinar la Línea General, trazar las líneas particulares para los frentes sociales y las tareas internas del partido. Nuestro CC ha desplegado una permanente labor para señalar las orientaciones, fijar las directrices y tareas para enfrentar la lucha revolucionaria en cualquier condición de la vida del país, dentro de lo cual el tema de la construcción del Partido ha tenido una singular importancia.

Pero con estos señalamientos, no podemos dejar de considerar autocríticamente que en ocasiones si bien acertamos en el trazamiento de la táctica, nuestra práctica no alcanza a superar los obstáculos que se presentan ante nosotros; en otros momentos equivocamos el rumbo, pero siempre hay el interés por desentrañar los cambios, de alcanzar a percibir en las mejores condiciones el movimiento, el proceso de la lucha de clases y los límites que tienen determinados procesos, pero siempre con la mira puesta en la revolución, la lucha por el poder y el socialismo.

Por ello podemos decir sin duda, que las enseñanzas de Carlos Marx, Federico Engels, y del marxismo leninismo, son de gran importancia para guiar la actividad del partido y enfrentar los distintos fenómenos durante estos 54 años de actividad política revolucionaria.

Podemos, con afirmado convencimiento decir que marchamos consecuentes y firmes en el marxismo leninismo; cada vez con un mejor conocimiento y práctica en la realidad económica, política y social de nuestro país, nuestra concepción del mundo, nuestra doctrina, nos ha proporcionado los instrumentos teóricos, las guías, para movernos en el tempestuoso escenario ecuatoriano y del mundo actual.

PARTIDO COMUNISTA MARXISTA LENINISTA DEL ECUADOR
Julio de 2018.


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