Ponencia PCEU Estados Unidos


Unos comentarios sobre la clase trabajadora de EE. UU.

Marx fue el primero en desarrollar la teoría de la plusvalía de una manera consistente. Señaló que la mano de obra crea todo valor, y que las guanacias (independientemente de cómo se dividen entre el capitalista industrial, el prestamista y el propietario de la tierra) se derivan de la plusvalía, el valor del producto producido por los trabajadores por encima de sus salarios.

Desde el comienzo del siglo 20, el capitalismo se ha convertido en el imperialismo, el capitalismo monopolista. Mucho capital se exporta al exterior, particularmente a los países oprimidos de Asia, África, Medio Oriente y América Latina. Allí genera súper-ganancias, es decir, ganancias superiores a la tasa "normal," a través de la mano de obra mal remunerada de los trabajadores de esos países. Otra fuente de súper-ganancias proviene del trabajo mal pagado de los trabajadores inmigrantes de estos mismos países, así como también de las nacionalidades oprimidas dentro de los Estados Unidos (afroamericanos, chicanos / mexicanos y de la colonia estadounidense de Puerto Rico).

Esta ponencia se centra principalmente en los cambios en la situación en los EE. UU., y sus efectos en la clase trabajadora. Después de la Segunda Guerra Mundial, los EE. UU., se convirtieron en la principal potencia imperialista en el mundo. Durante décadas, pudo utilizar una pequeña porción de sus enormes súper-ganancias para hacer que una parte considerable de la clase obrera de los EE. UU., permaneciera no activo en la lucha de clase. Este período llegó a su fin a mediados de la década de 1970, no por casualidad en el momento de la derrota de los EE.UU. en Vietnam. Desde ese periodo, los salarios de los EE. UU., han estado disminuyendo o estancados.

Esto no ha llevado a un aumento automático en el movimiento de los trabajadores de los Estados Unidos, ya que los factores subjetivos a menudo van por detrás de los objetivos. Además, las condiciones objetivas no solo significan salarios estancados, sino otros cambios en la situación de los trabajadores.

En primer lugar, debido en gran medida a las mejoras en la tecnología, ha habido una mayor productividad del trabajo (en los Estados Unidos y en otros países). Esto ha significado una disminución, pero no una eliminación, de las grandes fábricas.

Todavía hay grandes plantas automotrices, por ejemplo, no tan grandes como en décadas anteriores, pero produciendo más automóviles con menos trabajadores. No se puede ignorar la producción de factores grandes.

Hay un cambio importante en la composición de la clase trabajadora. En el período inicial de la posguerra, los mayores productores (en función del número de trabajadores) eran empresas como General Motors, General Electric e IBM. Hoy las compañías más grandes incluyen Wal-Mart, Amazon y McDonalds. (McDonalds, aunque no es una fábrica como tal, produce productos: hamburguesas poco saludables y papas fritas grasosas). Wal-Mart y Amazon son básicamente compañías de distribución de productos (muchas veces también que tienen su origen en los países oprimidos), que envían a los consumidores.

Esto me lleva a señalar una industria que es cada vez más importante en la actualidad: el transporte. Marx señala que el transporte agrega valor a un producto. Uno de los cambios causados ​​por Internet es que a menudo las personas ya no van a una tienda a comprar algo (ya sea ropa, alimentos o muebles), sino que compran cosas "en línea". Esto significa que el producto tiene que estar enviado al comprador. Esto aumenta la importancia de los trabajadores del transporte, desde aquellos que cargan y descargan barcos desde el extranjero (en los Estados Unidos que significa trabajadores en la Asociación Internacional de Estibadores o el Longshore and Warehouse Union) o camioneros que transportan los productos a una tienda o individuo. En los EE. UU., estos son en su mayoría Tronquistas (Teamsters); los trabajadores en United Parcel Service, la división más grande de los Tronquistas, están actualmente negociando un nuevo contrato.

Finalmente, debemos incluir a los obreros que transportan a otros obreros a sus trabajos. El tránsito masivo es una industria importante, no sola en ciudades como Nueva York, en la Ciudad de México, sino también en Quito, que está construyendo un Metro y tiene Trole y otros servicios de autobuses. En la ciudad de Nueva York, en las tres huelgas de tránsito en mi vida (1966, 1980 y 2005), casi nada se movió. La mayoría de las personas no llegaba a trabajar o llegaba horas tarde y también tenía que salir temprano. Esto hace que los obreros de tránsito masivo sean un sector clave de la clase trabajadora.

En el último año ha habido ciertas luchas de huelga importantes entre otro sector importante de trabajadoras, los maestros. Hubo huelgas y demostraciones masivas de maestros en West Virginia, Oklahoma, Arizona, Kentucky, Carolina del Norte y Colorado. Estos son estados con algunos de los sueldos de maestros más bajos en el país y casi todos eran estados que apoyaron a Trump en 2016. Muchos de estos maestros probablemente votaron por Trump, pero esto no detuvo su militancia, al menos en torno a sus demandas económicas. Es tarea de los revolucionarios en los Estados Unidos vincular sus demandas económicas con las demandas políticas generales.

También es importante señalar que en casi todos los estados de EE. UU., es ilegal que los trabajadores del sector público se pongan en huelga, y en algunos estados estos trabajadores ni siquiera tienen derecho a la negociación colectiva. Sin embargo, la ley es una cosa y la acción masiva es otra. Yo creo que el gobierno no pudo aplicar sanciones en ninguna de estas huelgas.

Finalmente, tuvimos la decisión reaccionaria de la Corte Suprema en el caso Janus. Esta fue una decisión que los trabajadores de los sindicatos del sector público no tienen que pagar la parte de sus cuotas que se destinan a la actividad sindical. Este es un ataque claro a estos trabajadores.
Sin embargo, también puede quebrar a los burócratas de la unión. Muchos de ellos son meramente chupa cuotas, que no tienen ninguna conexión real con aquellos a quienes se supone que representan. Ahora tendrán que mantenerse en contacto con los trabajadores si quieren que paguen sus cuotas completas.

El movimiento de los trabajadores en los EE. UU., hoy está en un estado de cambio. Por un lado, si los trabajadores permanecen inactivos, se hundirán más profundamente en la pobreza. Ya existe una comprensión, aunque no muy claro, de que los políticos capitalistas ordinarios no los representan. Sin embargo, todavía no ven una alternativa. Depende del movimiento revolucionario mostrarles que si se convierten en una clase por sí mismos, ellos mismos pueden deshacerse de sus propios explotadores.

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