Ponencia Xichequetzal González


MARXISTAS, SOCIALISTAS, COMUNISTAS Y REVOLUCIONARIOS

El concepto de izquierda y su diferenciación de la derecha, tiene su antecedente histórico en el año de 1789 al constituirse La Asamblea Nacional Francesa; dependiendo de dónde se situaran en términos espaciales, los representantes del pueblo, respecto de la presidencia, les correspondía estar a la izquierda para diferenciarse de los del centro y de la derecha.

Los portavoces de la naciente burguesía republicana y portavoces de la misma, se les conocían como girondinos y feuillants, los mismos quedaron situados a la derecha de la presidencia.

Los que ocuparon el lado izquierdo, representaban a los trabajadores y al pueblo en general; a estos representantes populares se les conocía como los revolucionarios, eran los ´jacobinos´ y los ´cordeleros´.
El centro fue ocupado por un grupo de representantes independientes, a los cuales se les conocía como del ´llano´ y, actuaban como bisagra, dependiendo de sus intereses.

Esta geometría política se sigue sustentando en los parlamentos actuales: la derecha representa y defiende los intereses del capital, de la burguesía, de las oligarquías; la izquierda, se supone que defiende y representa los intereses de los trabajadores y de la sociedad en general y, los centristas apoyan, según su conveniencia en particular y dependiendo del momento, alguna de las dos anteriores.

Desde entonces, a través del tiempo y el espacio, el concepto de izquierda se ha venido transformando, se ha modificado y consideramos que se ha aburguesado es decir, el capital lo ha asimilado, se lo ha apropiado y le ha quitado su esencia revolucionaria para hacerlo parte de él para que lo refuncionalizarse como sistema sea, que le sirva de apoyo para producirse y reproducirse como tal.

Hoy a la izquierda le han dado muchos calificativos: izquierda social, izquierda democrática, izquierda política, izquierda socialista, izquierda comunista, izquierda revolucionaria, izquierda independiente, izquierda rosa, izquierda de la derecha, izquierda del PRI, izquierda democrática, izquierda neoliberal,
Ante tantos calificativos, prácticas y concepciones diferentes se ha generado  una gran confusión, pero más que confusión, hoy en términos globales, lo que en un momento fue de avanzada, de defensa del derecho y los intereses de la sociedad; lo que un día fue progresista y hasta revolucionario, de lo que conocimos como izquierda ha llegado a su fin.

Hoy, la izquierda es y está al servicio de los intereses del capital abierto y descaradamente porque se ha pervertido, se han prostituido con sus prácticas políticas, ha hecho a un lado los principios de servir a la sociedad para pasar a servirse de ella, se ha apropiado del discurso revolucionario, que ha costado generaciones de lucha de mujeres y hombres que han peleado para construir una sociedad de mujeres y hombres libres, que han sufrido las penurias de su lucha, nuestra lucha, y que han entregado hasta su vida por lograr un mundo de todos y para todas. La izquierda de hoy es parte orgánica e ideológica del capital: se ha mercantilizado y está al servicio del mejor postor: el capital.

La izquierda ha servido al capital al implementar y desarrollar políticas asistencialistas que sólo encadenan más y más a nuestra nación haciéndonos más y más dependientes; al aplicar políticas gradualistas del cambio por medio de reformas que sólo le convienen a la clase en el poder al administrar el gradualismo político. A nosotros los trabajadores nos convienen los cambios por medio de la revolución.

“…a la clase obrera le conviene más que los cambios necesarios en un sentido democrático burgués se introduzcan (…) no por medio de reformas sino por la vía revolucionaria, pues el camino reformista es el camino de las dilaciones, de los aplazamientos, de la agonía dolorosa y lenta de los miembros podridos del organismo popular, y los que más primordialmente sufren con este proceso de agonía lenta son el proletariado y el campesino”1

Los partidos que algún día fueron de avanzada y progresistas, hoy están al servicio del capitalismo, en su fase neoliberal, porque cuando han arribado a los puestos de representación han trabajado para desmantelar las conquistas y los derechos de los trabajadores, han legislado para entregar los activos de la nación, han trabajado y están trabajando para que nuestra nación desaparezca como tal y todo quede bajo el control del capital: en las grandes empresas trasnacionales y la oligarquía nacional y extranjera.

“…los partidos políticos no son otra cosa que engranajes del mismo sistema. Es cierto: el acercamiento a la realidad de un partido de derecha y de otro de izquierda puede ser diferente, pero al final, en un sentido estructural, ninguno buscará cambiar realmente el estado de las cosas. ¿Por qué? Simple: porque hacerlo significaría su propia desaparición. Los partidos políticos son parte de esa minoría que no hace otra cosa más que repartirse el poder.”2

Los partidos políticos con registro son parte consubstantiva del proceso de acumulación capitalista, de la producción y reproducción del capital; los cuales no tocan las bases estructurales del régimen capitalista sino, al contrario lo fortalecen, implementan y desarrollan a cambio de repartirse la renta política que les paga el sistema por sus labores para que la situación material-estructural no se vea afectada y todo siga igual: explotadores por aquí y explotados por allá.
Recordemos que en la democracia burguesa, el sufragio universal es un arma de dominación de la clase en el poder, que legitima la expoliación y explotación de la clase trabajadora en beneficio de la burguesía.
Los partidos políticos burgueses, no representan a las masas populares y sí a los capitalistas; no tienen diferencias substantivas entre ellos y cada uno, o conjunto de ellos representa a un sector de la burguesía nacional e internacional.
Los partidos políticos con registro actúan como un medio eficaz para mantener la dictadura burguesa.

La socialdemocracia lo que busca es fortalecer las funciones esenciales del Estado con la aplicación de políticas sociales, léase de limosnas, perpetuando la injusta distribución del poder, de la riqueza, de la justicia social; en suma: limitando el desarrollo de las potencialidades propias de los individuos, subsistiendo así, la explotación del hombre por el hombre. Quedando entre dicho su lucha por la libertad y la igualdad social.

No existe diferencia alguna en las formas de gobernar entre los diferentes partidos con registro; los que se autodenominaban de izquierda son una bola de vende patrias y entreguistas, no tocan ni con el pétalo de una rosa el modelo neoliberal al contrario, lo han profundizado a costa del sufrimiento de nuestro pueblo al desvalorizar constantemente el valor de la fuerza de trabajo, al no crear condiciones para construir una industria activa en nuestro país para resolver los problemas de la sociedad como lo son la autosuficiencia alimentaria, la autosuficiencia energética, autosuficiencia científico tecnológica, la creación de empleos productivos y bien remunerados, etc.

No existe diferencia alguna en las formas de gobernar entre los diferentes partidos con registro; los que se autodenominaban de izquierda son una bola de vende patrias y entreguistas, no tocan ni con el pétalo de una rosa el modelo neoliberal al contrario, lo han profundizado a costa del sufrimiento de nuestro pueblo al desvalorizar constantemente el valor de la fuerza de trabajo, al no crear condiciones para construir una industria activa en nuestro país para resolver los problemas de la sociedad como lo son la autosuficiencia alimentaria, la autosuficiencia energética, autosuficiencia científico tecnológica, la creación de empleos productivos y bien remunerados, etc.

En cambio, al profundizar el modelo neoliberal lo que están generando es informalidad, una emigración impresionante, un desempleo masivo, una descomposición social que permea en todos los ámbitos de la sociedad, empezando por el primer círculo de gobierno y una forma de gobernar totalmente fascista y militar.

La izquierda “…es la fuerza política que lucha por el poder, apoyándose en los sectores populares para incrustar sus cuadros en las instituciones, que con los años y el control de los mecanismos de decisión, se convierte en una nueva elite que puede desplazar a los anteriores, negociar con ellas o fusionarse. O la combinaciones de las tres”.3
La izquierda ha empleado conceptos y categorías que emergieron de la lucha de clases y que ha costado trabajo y miles de vidas de los trabajadores y luchadores sociales en el mundo sea, empleando un lenguaje de izquierda ha justificado las políticas que han favorecido a los de siempre: a la oligarquía nacional e internacional, a las grandes empresas trasnacionales, a los banqueros, a los exportadores y a la clase política.


Nosotros los marxistas, socialistas, los comunistas debemos de ser en esencia revolucionarios, no de izquierda.


De ahí la necesidad de que empleemos las categorías que hemos desarrollado en la lucha de clases históricamente hablando; concordar, llegar al consenso de algunas premisas que consideramos que debemos de poseer los que nos autoproclamamos marxistas: socialistas, comunistas o revolucionarios.
Entre los atributos que debemos de implementar, desarrollar y profundizar para diferenciarnos del resto de las diferentes expresiones políticas e ir construyendo nuestra propia identidad política consideramos, deberán de estar presentes y actuantes:

Ser marxista, socialista, comunista o revolucionario es ser anticapitalista, porque luchamos organizadamente por la destrucción del sistema capitalista porque este es el generador y creador de todos males de la mayoría de la humanidad: hambre, miseria y muerte; porque luchamos por acabar con la explotación del hombre por el hombre para instaurar una sociedad de iguales; una sociedad superior, en todos los sentidos a la actual: el comunismo.

De ahí la necesidad de que empleemos las categorías que hemos desarrollado en la lucha de clases históricamente hablando; concordar, llegar al consenso de algunas premisas que consideramos que debemos de poseer los que nos autoproclamamos marxistas: socialistas, comunistas o revolucionarios.
Entre los atributos que debemos de implementar, desarrollar y profundizar para diferenciarnos del resto de las diferentes expresiones políticas e ir construyendo nuestra propia identidad política consideramos, deberán de estar presentes y actuantes:

Ser marxista, socialista, comunista o revolucionario es ser anticapitalista, porque luchamos organizadamente por la destrucción del sistema capitalista porque este es el generador y creador de todos males de la mayoría de la humanidad: hambre, miseria y muerte; porque luchamos por acabar con la explotación del hombre por el hombre para instaurar una sociedad de iguales; una sociedad superior, en todos los sentidos a la actual: el comunismo.

Ser marxista, socialista, comunista o revolucionario es reivindicar la lucha de clases como el motor de la historia: de nuestro pasado, del presente y constructora de nuestro futuro. Es tomar posición de manera consciente, no solamente al lado de los explotados y desposeídos sino luchar organizada y conscientemente con nuestros hermanos de clase; reivindicamos la lucha de clases en todas sus expresiones: la lucha económica, la lucha social, la lucha política, la lucha cultural, la lucha armada, la lucha científica, la lucha ideológica…

Conceptualizamos al Estado como la organización de una clase social, la cual emplea la violencia organizada para someter a otra, a la nuestra, a los desposeídos, a las mayorías para preservar sus canonjías y privilegios a costa de la miseria de las grandes mayorías.

Debemos de constituirnos en una clase social, en sí y para sí, como un solo ente, en lo orgánico y en lo ideológico; desajenarnos, desalienarnos, desprogramarnos de los ritos del capital y tomar conciencia de lo que realmente somos: una clase social desposeída y explotada que tiene que organizarse para abolir la propiedad privada y construir un mundo de iguales.

Los revolucionarios luchamos por crear un mundo sin clases sociales en donde el libre desenvolvimiento de cada uno será la condición del libre desenvolvimiento de todos.

Apoyamos todas las luchas que se den en contra del capital, contra nuestros enemigos de clase que lo personifican: la burguesía, la oligarquía y sus aparatos ideológicos y represivos.

Ser marxista es inventar y reinventarse; crear y recrear nuevas formas de organización y de lucha, es la apropiación del saber y de la ciencia para emplearla como instrumento y arma de liberación de los oprimidos por el capital.

Es prepararnos tanto en lo teórico como en la práctica cotidianamente para servir a nuestra clase social hasta lograr la abolición de la propiedad privada.

Nuestro que-hacer en los procesos electorales debe tener como propósito el denunciar la democracia burguesa, el develar su propósito: continuar encadenándonos al capital; debemos de actuar en estos procesos para influir en la construcción de la consciencia política de los ciudadanos y ganar influencia en estos amplios sectores de la población que desean un cambio en las formas de gobierno y organización de la sociedad.

Develar la esencia de la democracia burguesa como una democracia hipócrita y mentirosa mediante la cual “…a los oprimidos se les autoriza para decidir una vez cada varios años ¡qué miembros de la clase opresora han de representarlos y aplastarlos en el parlamento”

Para nosotros los marxistas, los socialistas, los comunistas y revolucionarios la organización y la disciplina deben ser, y lo son, características de nuestro quehacer cotidiano.

En las tareas que desarrollamos y toda acción que llevemos a cabo, debemos de realizarlas de manera óptima, eficiente, siempre en bien de los nuestros, de nuestra clase social y en función de nuestra táctica y estrategia.

Principios de nosotros los marxistas, socialistas, comunistas y revolucionarios, para la construcción de una nueva sociedad son: la honestidad porque tenemos y mantenemos, en todo espacio y tiempo, la ética revolucionaria de servir hasta con la vida a la construcción del hombre nuevo. Siempre al servicio de los nuestros.-Analizamos antes de actuar, teniendo en cuenta todos los factores que intervienen en los procesos, además del tiempo y el espacio propios y ajenos en donde participamos.

Cuando iniciamos una tarea, le damos seguimiento hasta su conclusión, no dejamos a medias ninguna; concluimos los ciclos de trabajo iniciados.

Somos racionales, científicos y críticos, profundamente críticos de nuestra realidad económico-político-social- cultural y de otras expresiones que participan en la lucha social; para lo cual nos apropiamos del conocimiento para implementarlo y desarrollarlo en la lucha de clases, participando activamente en los diferentes movimientos sociales, con compromiso clasista con los nuestros.

Reivindicamos, apoyamos y luchamos al lado de las demandas del resto de la sociedad, en todos los ámbitos, sin perder de vista nuestros objetivos históricos: la abolición de la propiedad privada y la instauración del socialismo-comunismo en nuestro país y en el mundo.

Somos internacionalista porque nuestro país es el mundo y apoyamos todos los movimientos sociales, tanto nacionales como internacionales, que luchan por superar al capitalismo e instaurar una formación económica social superior a la actual: el socialismo-comunismo.

Para lograr nuestros propósitos históricos tenemos claro que, un primer paso, es lograr la conquista de la democracia y elevar al proletariado y al campesinado pobre como clases dominantes.

Tenemos claro que para lograr nuestros objetivos históricos-estratégicos, debemos de desarrollar al máximo las fuerzas sociales de producción para que se materialicen las condiciones, tanto objetivas como subjetivas, que hagan posible la transformación social, sea la Revolución socialista y la instauración del proletariado como clase en el poder: la dictadura del proletariado.

“Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más elevadas relaciones de producción antes que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado dentro de la propia sociedad antigua”.5
La Revolución Productiva y Cultural es un eje fundamental de nuestro quehacer político.

Entre socialistas, comunistas y revolucionarios luchamos por hacer realidad la Revolución Productiva y Cultural en nuestro país y en el mundo.

Cultural porque la cultura es un instrumento de trabajo, de lucha y es determinante la apropiación, aprehensión del conocimiento para revolucionar la transformación social; es imprescindible que la sociedad tome conciencia de quiénes están destruyendo y entregando a nuestra Nación; sea impulsar la Revolución de las estructuras mentales de nuestros compatriotas para que podamos tomar las riendas de nuestros destino como mujeres y hombres libres e iguales; que todos y cada uno logremos pensar y actuar por cuenta propia para que nadie más lo vuelva hacer por nosotros; tomemos conciencia de nuestro papel en la historia de nuestra Nación y del mundo y seamos conscientemente arquitectos de nuestro propio destino.

En lo organizativo, producto de la conformación un bloque social que lo integren todos los afectados por el NL, es desarrollar este bloque anti-neoliberal una fuerza progresista y revolucionaria propia, con autonomía y visionaria que se trace como tarea inmediata el entierro del NL en nuestro país.

¡Por la Revolución Productiva y Cultural!


¡Una sociedad de iguales: de mujeres y hombres libres! “Proletarios de todo el mundo, uníos"

Xochiquetzal González Cárdenas Antonio González Abundio.

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