Ponencia CUBE

PONENCIA DE LA CONFEDERACIÓN UNITARIA DE BARRIOS DEL ECUADOR


VIGENCIA REVOLUCIONARIA DEL PENSAMIENTO DE CARLOS MARX.

Introducción.- Es sin duda alguna, la realización del 22 Seminario Internacional “Problemas de la revolución en América Latina” el momento oportuno para que todas las personas democráticas, progresistas y revolucionarias, podamos debatir la vigencia del pensamiento de Carlos Marx y con ello, el legado dejado por los maestros del proletariado, Engels, Lenin, Stalin, Hoxha, etc., que constituyen el marxismo-leninismo, guía del proletariado para alcanzar su verdadera liberación.

En los actuales momentos se acentuado la campaña anticomunista, tomando como ejemplo lo sucedido con los gobiernos “alternativos” o que se proclamaron del “socialismo del Siglo XXI”, el imperialismo y la burguesía han arremetido con esta campaña para una vez más, distorsionar lo que significa el socialismo y comunismo y resaltar según ellos las bondades del capitalismo. A esta situación hay que sumar el “Acuerdo de paz firmado por las FAR-EP” en Colombia, una de las guerrillas más antiguas del continente y todas las consecuencias internas y externas que se desprenden del mismo. 

En resumen, la ofensiva anticomunista manifiesta a través de sus diferentes voceros, que el socialismo significa, autoritarismo, caudillismo, corrupción, hambre y miseria para el pueblo, pero sobre todo que ya no es época de usar la violencia, que todo cambio se puede y se debe realizar en paz. 



La realidad actual: 

Para quienes tenemos un conocimiento político y nos guiamos por los principios marxista- leninistas, estamos claros que lo vivido en los diferentes países latinoamericanos, no fue el socialismo, muy por el contrario, fueron y son modelos desarrollistas e incluso neoliberales que se aplicaron, eso sí, a través del manejo de un lenguaje “revolucionario”, de “izquierda” e incluso “antinorteamericano” antes que antiimperialista, por medio de la publicidad, de cadenas de radio y televisión semanales, la división y combate a las organizaciones populares que se oponían y un ataque permanente contra los luchadores sociales que estábamos claros de lo que sucedía, lo que llevó a la criminalización de la protesta social, pero sobre todo a que la población por la falta de un nivel de educación política, creyeran en su momento que en verdad eran gobiernos progresistas y lo que hacían era el socialismo. En el caso de nuestro país, las organizaciones revolucionarias sufrimos una afectación en la base social y por lo tanto también en el aspecto ideológico, por lo que se hace necesario y urgente retomar procesos de educación política, que no solo aclaren lo vivido, sino que afirmen los verdaderos principios revolucionarios. 

Vigencia del pensamiento marxista-leninista

Es en este escenario, que debatir la vigencia revolucionaria del pensamiento de Carlos Marx es vital, es reafirmar la guía para alcanzar la emancipación del proletariado e ir a la construcción de la nueva sociedad socialista y comunista, verdadera alternativa al capitalismo que vivimos el cual es el origen de todos los males que afrontamos en el día a día; todo el adelanto tecnológico que se ha desarrollado, no ha significado mejorar las condiciones de vida de las grandes mayorías, muy por el contrario, el abismo entre ricos y pobres va en aumento, “Sólo ocho empresarios, todos varones, poseen una riqueza que equivale al ingreso de 3 mil 600 millones de personas, la mitad más pobre de la humanidad, reveló la organización humanitaria Oxfam”.

Según Engels, en el prólogo realizado el 26 de junio de 1883, luego de la muerte de Marx, indica: “La idea fundamental e íntima del Manifiesto – a saber: que la producción económica y la estructura social que resulta forman indefectiblemente, en cada época histórica, la base de la historia política e intelectual de esta época; que, por consecuencia (después de la desaparición de la primitiva propiedad común del suelo), toda la historia ha sido una historia de luchas de clases, de luchas entre las clases explotadas y las clases explotadoras, entre las clases dominadas y las clases dominantes, en los diferentes estados de su desenvolvimiento histórico; pero que esa lucha atraviesa actualmente una etapa en que la clase explotada y oprimida (el proletariado) no puede emanciparse de la clase que la explota y oprime sin emancipar al propio tiempo, y para siempre, a toda la sociedad de la explotación, de la opresión y de las luchas de clases, – esta idea fundamental pertenece única y exclusivamente a Marx. Lo he declarado a menudo; pero al presente es preciso que esta declaración figure a la cabeza del Manifiesto.” 

El aporte de Marx, es valioso y ha perdurado en el tiempo en lo filosófico, en la economía política y el socialismo científico, por los argumentos que esgrimió y siguen vigentes, no se trató de una predicción clarividente, sino muy por el contrario, es una ciencia que se basa en el materialismo dialectico e histórico, en que el motor de la sociedad es la lucha de clases, en lo que significa la plusvalía en el trabajo obrero, la necesidad de construir una sociedad sin clases y sin estado, entre otros elementos que se mantienen vigentes y que siguen causando temor a los burgueses. 

Marx y Engels desarrollaron su trabajo en los siglos XVIII y XIX, una realidad que indudablemente a cambiado, sin embargo, no es menos cierto que hoy en día, siguen teniendo plena vigencia y es por ello que la burguesía y sus voceros “intelectuales”, lo siguen atacando, diciendo que ya no tiene ninguna validez y que quienes defendemos su vigencia nos hemos quedado en el pasado, si eso fuera verdad, por qué seguir combatiéndolo? Con la caída del muro de Berlín, también se decía lo mismo, que era también la caída del socialismo y el fin de las ideologías, de las ideas socialistas y comunistas. 

Algo que pretenden los ideólogos burgueses es querer ignorar lo que dijo Lenin: 

"Nuestra doctrina no es un dogma, sino una guía para la acción, han dicho siempre Marx y Engels, burlándose con razón de los que aprenden de memoria y repiten mecánicamente las "fórmulas", que, en el mejor de los casos, sólo sirven para señalar las tareas generales, que se modifican necesariamente con la situación económica y política concreta de cada fase especial del proceso histórico... Es necesario asimilarse la verdad indiscutible de que el marxista debe tomar en cuenta la vida real, los hechos precisos de la realidad y no continuar aferrándose a la teoría del día anterior..."
Aquí está la diferencia, los marxistas-leninistas no somos dogmáticos, ponemos siempre en práctica lo dicho por Marx, hacer el “análisis concreto, de la realidad concreta”, por lo que siempre hacemos evaluaciones actuales que nos permiten trazar orientaciones que responden a la realidad en la que vivimos. 

Se ha hablado también que en el caso de América Latina, el marxismo-leninismo no puede ser aplicado porque no responde a la realidad americana sino europea, es decir, se quiere olvidar que el marxismo-leninismo es una ciencia y por lo tanto tiene leyes de carácter universal, el asunto está en cómo aplicarlo a la realidad de nuestro continente y de cada uno de nuestros países, los mismos que no han tenido un desarrollo uniforme, ni todos han logrado un adelanto industrial, a más de tener un buen porcentaje de población indígena, que en casos como el de Ecuador, se han desarrollado hasta el nivel de ser nacionalidades, tema que también ha sido tratado desde el punto de vista del marxismo-leninismo con la contribución de Stalin sobre “La cuestión nacional” y que de manera particular le corresponde a cada Partido de vanguardia su tratamiento.

El uso de la violencia: 

Ante las voces que proclaman la tesis revisionista de la transición pacífica o de ganar el gobierno para hacer desde el estado las tareas revolucionarias, les recordamos lo que Lenin decía: “El estado es un órgano o un instrumento de violencia de una clase sobre otra” y que “En la historia no habido ni una sola gran revolución que se haya desarrollado sin guerra civil”, por lo que la tarea del proletariado, del campesinado y del pueblo en general no es la de “adueñarse del aparato del estado y ponerlo en marcha”, sino el de “destruir todo lo que hay de opresor, de rutinario, de incorregiblemente burgués en el antiguo aparato del estado, sustituyéndolo por uno nuevo, por su propio aparato”. 

Y citando a Marx: “Un orden social nunca se destruye antes de que se hayan desarrollado todas las fuerzas productivas para las que es suficiente, y las nuevas relaciones superiores de producción nunca remplazan a las previas antes de que hayan madurado las condiciones materiales para su existencia dentro del marco de la sociedad anterior”. 

En definitiva, el “Pensamiento revolucionario de Carlos Marx” tiene plena vigencia, la tarea de los revolucionarios comprometidos con el marxismo-leninismo, sigue siendo trabajar por un verdadero cambio social, junto a los Partidos de vanguardia. 

Marx escribió en 1845: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”.

Nuestra tarea está trazada. 

Julio de 2018  

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